junio 27, 2016

Un cuento para el Onelio (+FOTOS)



Por Yeilén Delgado
Este cuento comienza con una niña.
Una niña con espejuelos y cerquillo sobre los ojos.
Una niña que fue de los textos con ilustraciones a las novelas de aventuras, y de ahí a la literatura rusa, y ya no tuvo fin eso de encontrarse en los libros.
No es tan difícil pasar de las historias ajenas a querer escribir las propias. La niña inventó cuentos (muy malos por cierto) y un día se sorprendió ante el televisor absorta por escritores de “verdad” que cursaban algo llamado Curso de Técnicas Narrativas del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso. Deseó ser como ellos y estudiar así, en serio, la literatura, pero ella era solo una niña y sus cuentos muy malos.
Es injusto, las niñas crecen y esta también.  La escuela se hizo más compleja y tuvo que escoger una profesión. Se hizo periodista porque quería cambiar el mundo y escribir. Así empezaron a hacerse adultos los poemas y los cuentos.

junio 09, 2016

Francisco, un artista de verdad



Dice el maestro una verdad cimera, “si el canto no machaca no da fruto”.
La banda junto al río San Juan, en Matanzas, Cuba
Salí esta noche a escuchar a una banda de Brasil, traída a esta ciudad (Matanzas) de la mano de músicos virtuosos y emprendedores. Un arranque de energía se desató en el escenario cuando cinco jóvenes entraron saltando y con una vestimenta poco ortodoxa: “Somos -Francisco, el hombre-, y estamos contentos de cantar por primera vez en Cuba.
El concierto fue una lección de carácter; no pararon de sudar las canciones y de pedirle al público que entregara con ellos el corazón y la vida. No trajeron el tarareo mediocre ni el verso edulcorado, no trajeron la risa bubónica, no vinieron a engañarnos con secuenciadores, llegaron a pedir el grito por los pobres, por la diversidad, por la libertad más ancha; su canto cuestiona al gobernante hostil y prejuiciado con lo que no entiende, su voz no quiere ser brasilera, sino de todo el sur.
Conozco a varios músicos latinoamericanos y en todos veo ese espíritu irreverente e insurreccional, llegan a Cuba a decir que nos aman, que estar aquí es un sueño cumplido, y eso me hace sentir un orgullo descomunal. Aunque no sean estos los conciertos que se anuncien con fuegos artificiales, aunque no sean estos los conciertos que llenen escandalosas plazas en este país, son los que realmente valen la pena, quizás por eso la mediocridad les da la espalda.
Siempre termino en lo mismo, invitando a piratear estas conductas.
Bienvenido sea “Francisco, el hombre” que hace arte de verdad.   
PD: Caramba, y se me olvidó preguntar… ¿quién será Francisco?