diciembre 18, 2015

“No pueden estar todos”



El funcionario me mira a los ojos únicamente para reafirmar su postura luego del golpe “cariñoso” en el hombro. Está apurado, no puede conversar mucho tiempo, pero regala juicioso unos minutos y sin detener el paso escucha.
Allí está, después de seleccionar el grupo que irá al evento.
-¿No pensó en Leonardo? – pregunté sin respirar.
-Claro, pero no pueden estar todos – entró al auto, cerró la puerta y me guiñó el ojo.
Leonardo es un ser humano noble y talentoso, con deseos voraces de comerse el mundo; lleva años trabajando duro, méritos tiene de sobra, pero nunca (NUNCA) lo seleccionan para representar su sociedad.
Las organizaciones, asociaciones, direcciones… tienen jefe y pundonorosos trabajadores, un círculo cerrado donde está el líder impuesto y sus súbitos leales y otro abierto donde flota el resto: los talentosos que “no convienen” porque sus criterios “pueden dificultar el equilibrio”; los que no lamen botas, los que no son complacientes, los transparentes.
Ya es manida la frase, sabemos que “no pueden estar todos” porque el lugar lo ocupan los mismos.  
Silvio escribió también: “Quien hace altar de la ganancia, pierde la condición”. Oda a los del círculo subyacente, estar en él es una buena señal.

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