noviembre 11, 2015

El grito de la gente



Cuando llamas las cosas por su nombre, alguien grita.
Cuando ocultas parte de la verdad, alguien grita.
Cuando proclamas la guerra, gritan.
Cuando tu papel es conciliador, para alguien es molesto, y grita.
Cuando el día, la tarde, la noche; cuando el beisbol, cuando el futbol; cuando la tierra, la economía, el salario, el discurso superfluo; cuando los congresos, cuando los concursos, cuando otros aúllan… alguien grita.
Pasa por acostumbrarse, porque desde la primera vez tuvo que ser prohibido por ley, quizás un humano avispado lo intentó, pero otro con poder gritó.

2 comentarios:

  1. Venezuela.
    El socialismo no puede ser exitoso porque va en contra de la naturaleza humana, de la individualidad tan necesaria para generar ideas novedosas y cultivar el genio creador. Sin ir muy lejos, comparen la eficiencia y calidad de los servicios prestados por el incipiente sector privado en Cuba y los mismos servicios prestados por el estado. La respuesta la tienen delante de sus ojos.
    En cuba no hacía falta una Revolución más, sino mejorar el sistema democrático sobre la base de lo alcanzado en 57 años, rescatar la constitución del 40 y aplicar sus preceptos. En Cuba hacían falta muchos Eduardo R. Chivas y no más hombres fuertes como Batista o San Fidel Castro.
    La Revolución fue una gran estafa. Su precepto principal fue el rescate del orden democrático. Por eso se vertió tanta sangre joven, no por la bandera roja de la hoz y el martillo. Nunca se habló de instaurar una dictadura y menos comunista, todo lo contrario. Inclusive, en la Historia me Absolverá, Fidel dice textualmente: “La primera ley revolucionaria devolvía al pueblo la soberanía y proclamaba la Constitución de 1940 como la verdadera ley suprema del Estado”. Engaño a todo el pueblo y lo usó de pedestal. Por eso hombres como Huber Matos y tantos otros se rebelaron desde el mismo principio. Existía un presidente ornamental en palacio y el poder real en una casa en Tarará donde se reunían el Che, Fidel, Raúl y Nuñez Jiménez.

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  2. Larga reflexión, no pasé de la primera línea. ¿El socialismo en contra de la naturaleza humana? Es el discurso del egoísmo.

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