agosto 26, 2015

Ruta Sur (XII - XIII - XIV) Santiago del Estero - El pago de las luces

Argentina también tiene Norte y tiene un Santiago. Allí estuve por una semana, probablemente, la más intensa en este país. 
Después de un periplo por varias emisoras de radio y canales de televisión, presenté mis canciones tres días consecutivos, y en cada lugar me cargó la expectativa del público por escuchar Trova cubana desde una voz desconocida y unas manos tiesas por el frío. En los bares de Santiago se escucha el son y la guaracha; las personas se sientan de frente al artista extranjero; le piden canciones de Silvio y cuando él, a cambio, les regala las suyas, le aplauden con respeto y piden otra; se acercan a él y le preguntan por Cuba; lo invitan a otra "tocada", allí se pasan la guitarra de mano en mano y amanecen. La faena se repite cada vez, pero la voz del artista extranjero, inexplicablemente, no se quiebra.
No puedes salir de Santiago del Estero sin aprender a bailar y tocar la chacarera, la zamba, el gato o el escondido; sin visitar el patio del Indio Froilán; sin sentarte en la Plaza Libertad y mirar la parte de la ciudad tradicional y más cercana al cielo; Santiago del Estero no te dejará salir si no llegas a las casas de barro que fueron las primeras y serán las del futuro; si no visitas el río; si no cruzas el puente; ni no recorres sus calles andando o en bici; el santiagüeño te contagia con el amor a su tierra, su pequeña patria, su lugar en el mundo; Santiago del Estero pide que no lo abandones nunca, y a uno se le oprime el pecho cuando se aleja de las luces de la ciudad, pero calma pensar en la oportunidad del regreso.
En Santiago quedaron muchos buenos amigos y una familia, por eso en cuanto mi zaino se anime, me vuelo... ¡De una!

No hay comentarios:

Publicar un comentario