febrero 06, 2015

Lares hizo llover - o - Canto peor de lo que pensaba - o - Lo que vendrá



Los cubanos, cuando una voz es estridente y desafinada, bromean: “No sigas cantando que va a llover”. Escéptico con los pronósticos me empeño en preparar conciertos y sin sorpresas… siempre LLUEVE.




En Bellas Artes también, sin excepción (ni siquiera para confirmar la regla): A las dos de la tarde en La Habana, Cuba, el cielo se cerró en gris con relámpagos y torrencial aguacero. Si les soy sincero, no pensé llegar al teatro para presentar canciones de mi primer disco y otras recogidas en un distinguido trabajo de la Editorial Vigía.
Me forré en toallas y, después de tres horas de bregar sin suerte por las calles mojadas, un auto americano (de los que solo circulan en Cuba) me llevó hasta la puerta del Museo Nacional de Bellas Artes, muy cerca del Capitolio habanero, donde esperaban músicos para los detalles finales antes de abrir las puertas al público.
-¿Pero hay público? – pregunté, todavía mojado.
-Sí, algunos.
Recién repasaba la historia del taxista que exprimió mi bolsillo aprovechando el apuro. Me preguntó el nombre y comentó que en su carro habían montado “grandes artistas de hoy” cuando todavía “no eran nadie” (Conectando la guitarra para probar sonido caí en cuenta, yo debo ser “un nadie” también):
-Aquí mismo montó Israel el de Buena Fe y el otro ese, que cantaba lo de la manzana en la cabeza… y otro trovador gordito que ahora sale mucho en la televisión.
-Bueno – le digo – entonces usted me dará buena suerte.  
-Seguro… son CINCO CUC
Sin tiempo de mucha prueba de sonido, los del teatro anuncian que abrirán las puertas, y me siento tras bambalinas a afinar la guitarra y la voz (hasta donde se pueda). Comienza el concierto, canto, aplausos, fin, abrazos, mensajes… regreso a casa con el cielo despejado y pienso: “Caramba, solo llueve cuando canto”
El día después de un concierto vienen las reflexiones concretas:
      1.    Canto pésimo: por eso llueve.
      2.    Tengo muchos amigos: por eso viene público.
      3.    Estuve en el taxi de Chucho: seré famoso.
¿Se puede pedir algo más?
El jueves 5 de febrero en el Museo Nacional de Bellas Artes a las 7 de la noche, pese a todo, estuvo Lares.  

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