diciembre 28, 2015

Panaderofobia

Por Yeilén Delgado.

Como casi todos los cubanos, tengo un vecino musical que me impone sus gustos en la materia. Pero él no es el inspirador de este post, porque si bien nos castiga los fines de semana y en sus múltiples celebraciones, hasta ahora no se le conoce por madrugador y jamás enciende sus bocinas ante de las diez.
Quiero hablar de los panaderos y mi tormentosa relación con ellos.
¿Quién no ha visto los cielos abiertos cuando no compró pan el día anterior, la mañana lo sorprende carente de ese especial recurso para desayunar, y oye el grito de “panadeeeeeeroooooo”?

diciembre 26, 2015

Visitas



No acostumbro revisar las estadísticas de mi blog; existe por la necesidad de tener una plataforma para expresar mis opiniones, compartir canciones, ideas…
Hoy, después de hacerle algunos ajustes para entrar distinto en el 2016, encontré la lista de visitas por países. Cuba tiene el tercer lugar por día, Estados Unidos el segundo, y para mi sorpresa, desde Eslovaquia, en la última semana han llegado a mi blog 125 veces.
Internet es un mundo nuevo; el blog es como la casa y desde Eslovaquia, sin saber por qué, tocan mi puerta.

Visitas este día:


Eslovaquia
100
Estados Unidos
56
Cuba
18
Alemania
16
Argentina
11
España
5
Perú
3
Chile
2
Colombia
2
México
2


diciembre 22, 2015

Descanso y fe



Estoy cansado de no ver otra sonrisa,
otro vestir, o caminar.
Estoy cansado de cantar lo que no pienso
por compasión o compromiso con mi tiempo.

Estoy cansado de nacer en una Isla
y morir en agua dulce y no salada.
Estoy cansado de tener, y estoy cansado de perder.
Estoy cansado de mostrarme satisfecho.

Estoy cansado del placer
de mi familia patriarcal
y de los hijos que no tengo.

Estoy cansado de más... no se aprovechen.

Estoy cansado de los locos de mi barrio.
Estoy cansado de los hilos de mi jefe.
Estoy cansado del rincón donde me escondo.
Estoy cansado de las risas que me pongo.

Estoy cansado del perdón por sacrificio.
Estoy cansado de las suelas con que piso,
y de la tierra, y del sinsonte,
y de la costa y de los montes,
y del presente sin horizonte.

Estoy cansado de la fruta adolescente.
Estoy cansado del esmalte de mis dientes.
Y de los hombres y las mujeres,
y los listados y los deberes.
Del líder falso y oportunista,
y los soldados y vanguardistas.
Los que proclaman: “medida urgente”.
Los homenajes y el medio ambiente.

Soy lo que soy por mi voluntad,
pero estoy cansado de cansarme… no se aprovechen.


diciembre 18, 2015

“No pueden estar todos”



El funcionario me mira a los ojos únicamente para reafirmar su postura luego del golpe “cariñoso” en el hombro. Está apurado, no puede conversar mucho tiempo, pero regala juicioso unos minutos y sin detener el paso escucha.
Allí está, después de seleccionar el grupo que irá al evento.
-¿No pensó en Leonardo? – pregunté sin respirar.
-Claro, pero no pueden estar todos – entró al auto, cerró la puerta y me guiñó el ojo.
Leonardo es un ser humano noble y talentoso, con deseos voraces de comerse el mundo; lleva años trabajando duro, méritos tiene de sobra, pero nunca (NUNCA) lo seleccionan para representar su sociedad.
Las organizaciones, asociaciones, direcciones… tienen jefe y pundonorosos trabajadores, un círculo cerrado donde está el líder impuesto y sus súbitos leales y otro abierto donde flota el resto: los talentosos que “no convienen” porque sus criterios “pueden dificultar el equilibrio”; los que no lamen botas, los que no son complacientes, los transparentes.
Ya es manida la frase, sabemos que “no pueden estar todos” porque el lugar lo ocupan los mismos.  
Silvio escribió también: “Quien hace altar de la ganancia, pierde la condición”. Oda a los del círculo subyacente, estar en él es una buena señal.

noviembre 11, 2015

El grito de la gente



Cuando llamas las cosas por su nombre, alguien grita.
Cuando ocultas parte de la verdad, alguien grita.
Cuando proclamas la guerra, gritan.
Cuando tu papel es conciliador, para alguien es molesto, y grita.
Cuando el día, la tarde, la noche; cuando el beisbol, cuando el futbol; cuando la tierra, la economía, el salario, el discurso superfluo; cuando los congresos, cuando los concursos, cuando otros aúllan… alguien grita.
Pasa por acostumbrarse, porque desde la primera vez tuvo que ser prohibido por ley, quizás un humano avispado lo intentó, pero otro con poder gritó.

noviembre 10, 2015

¿Qué produce un trovador?



Un sobrino de mi esposa dice que soy un vago, porque solo me escucha tocar la guitarra; no construyo casas, ni siembro arroz, ni hago panes, ni recojo la basura de las calles. Un familiar lejano se asombra al verme levantar de la cama a las 10 de la mañana, y siempre comenta en tono desagradable “¿¡Eh, largo descanso!?” Otros familiares me llaman para las tareas de la casa (en mi horario de estudio) y no reparan si estoy escribiendo o tocando o cantando o leyendo partituras. Pocos respetan mi sueño de la mañana, “no debiste acostarte tan tarde”, dicen cuando les pido, por favor, silencio. El amigo que me encuentra después de un tiempo cuando le digo que soy trovador y escribo, siempre pregunta: “¿Y en qué trabajas?” En fin, debiéramos todos los artistas, dejar de serlo; dedicarnos a construir casas, a sembrar arroz, a hacer panes, a recoger basura en las calles, y tal vez pasado el tiempo alguien comenzará a creernos necesarios.