mayo 29, 2014

Redención de amigos



Mis amigos son humanos sabios, porque son viejos.
Cuando ocupé sus vidas a la fuerza, ellos no advirtieron, o fingieron no hacerlo, y me adoptaron sin duda con pañales mugrientos. Ya tenían la experiencia de otros camaradas, sabían abrazar a la medida, discutir con mesura, eran finos en el trato.
Llegue con bríos. Salté con ellos a los pozos, aplaudí sus virtudes y las imité (eso intentaba); batallé sin tacto, pero perdonaron; muchas veces acaté orgulloso el golpe en la espalda, el alón de oreja. Todo el tiempo profería ideas absurdas que ellos amarraban para próximas enseñanzas. A veces era el último, pero me sentía el primero.
No les pediré perdón, una vez más, por ser mefítico, asumo la culpa. Los libero de mí, a todos… pero nunca, y eso es certeza, me libraré de ellos.  
Con Carlo Fidel, Yohan Medina y Alexander
Con Aurora
Yolaida y Jorgito, al fondo Adriana
Con Héctor (Pepo) Herrera