abril 24, 2014

¿¡No sea envidioso, compadre!?



Digamos, como un caso de anorexia fatal es la envidia, consume el cuerpo y el espíritu hasta la revelación del hueso frío. Mente sana conozco algunos, cifra ínfima porque el celo nos llega a todos… varias veces (la cuestión es cómo asumirlo). Aprendí a no consternarme con acciones maliciadas producto del rencor; aprendí  a reírlas primero, luego a ignorarlas. Antes hablé: “no sea envidioso compadre”, hoy lo dejo ser. 

2 comentarios:

  1. Si la envidia fuera tiña, cuántes tiñosas hubiera...siempre decía así la Abuela Fele, una persona a quien quise mucho y tal vez nunca ni te he hablado de ella. Tenía unos valores excepcionales, y mientras Olga Lidia, su nieta verdadera y yo, su nieta postiza, saboreábamos una rica limonada, Fele nos daba lecciones que todavía, hoy, no olvido

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