noviembre 12, 2013

Una madre que se queda (el día que crece más un padre)

Tenía “la rara sensación” en la mañana, amaneció callado el niño que no quiere morir y habita en mí como en todos (o casi todos “que no es lo mismo, pero es igual”).
Después de una jornada de trabajo, y debates, y experiencias para canciones, un amigo escribió el mensaje al móvil: “Haz algo mi hermano, se nos fue Teresita Fernández”.
¿Y qué haces cuando se va una madre?
En cada palangana sembraré una violeta, a cada lechuza llamaré Vicaria y a cada gato Vinagrito. Hoy soy una de las tantas hormigas que carga en sus hombros una alita de cucaracha como el alma toda de una generación que despierta.
Cuando era pequeño conocí un ángel de pelo blanco: me dibujó un gato, me contó una historia y me dio un beso. Esos ángeles no se van nunca.

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