octubre 28, 2013

Mi "maestro de juventudes" (+FOTOS)

Cuentan los de alma limpia que cuando los tiempos fueron difíciles, un joven sacrificó su óseo y algunas musas para ocupar, allí, dónde es necesario un cerebro para consumirse, unas manos para no temblar y una voz viva como el corazón. Y cuando los tiempos siguieron ásperos y él envejeció de pie, cuentan que incrustó las manos en el pecho de cada joven, y los llamó “hijos”, y les pidió canciones, y los hizo terremotos azules o verdes o magentas. Después de cultivarlos, algunos retoños partieron, pero los buenos padres no olvidan sus críos y perdonan todo el tiempo. Enseñó a amar la guitarra, que “es como la Patria misma”; adoptó a todos los niños de su tierra y salió al mundo a conocer más, porque quería más hijos (aunque lo abandonaran); fundó estaciones de encuentro para los retoños, y vivió aferrado al futuro, y como todo héroe fue ante todo, un gran soñador.
Cuentan los amigos sagrados del hombre, que cuando volvió de conspirar por los sueños, las voces libres de gargantas truecas, de sangrar por venas raídas el mismo dolor que sus nacidos fieles, en su tierra lo esperaban en silencio; no había reporteros, ni bienvenidas pomposas, ni reconocimientos legales. Tan padre era, que sonrió para que sus hijos no lo vieran triste.
Maestro de juventudes”, es una distinción noble que merece HACE SIGLOS el padre héroe soñador que vive, Vicente Feliú.

1 comentario:

  1. que hermoso Rey, maestro de juventudes y esa actitud humilde y alegre de Vicente!

    ResponderEliminar