junio 22, 2013

Congresos


Redescubrimos que los Congresos no son funcionales si las discusiones que en él se generan paternalizan y justifican los errores cometidos hasta el momento, y la nueva estrategia es idéntica a la anterior (y lo que es peor) dirigida por los mismos.
No hay que resistir a la mediocridad, aún cuando ésta llegue de “un colega”; los Congresos son para lanzar estrategias concretas en post de superar el trabajo mal hecho de los años... los “líderes” deberían iniciar cada reunión explicando sus faltas y no sobrescribiendo acuerdos incumplidos.
Pero no hay que esperar los Congresos para resolver problemas, a veces se escuchan comentarios en las reuniones que, inobjetablemente, son ejemplos de la falta de comunicación entre los miembros y la desorganización de los que dirigen.
Bienvenidos los Congresos, pero los entendidos como conciliadores de criterios en función de realidades necesarias, no como píldoras para curar el malestar inevitable... porque la pastilla no sana, paraliza momentáneamente el dolor que nunca desaparece. En ocasiones hay que ahorrarse los Congresos, sobre todo cuando las soluciones son evidentes, y como tal “no vale la pena emborronar cuartillas”.