diciembre 18, 2012

El trovador y la Trova: defensa de una mayúscula


Ya me criticaron alguna vez por la costumbre de escribir "Trova" con mayúsculas, espero que los lectores juzguen esa actitud, solo después de leer con paciencia mis argumentos. 



Silvio, Noel y Sara
La identidad cultural de Cuba es resultado de un largo proceso acumulativo de rasgos y costumbres provenientes de diversas raíces. La música constituye un punto característico en esa conformación, específicamente la Trova, uno de los movimientos sociales (que imbrica necesariamente los culturales) que más unido está a las expresiones del cubano y su entorno. No pensemos aún en Silvio Rodríguez o en Pablo Milanés, aunque indiscutiblemente son cultores fundamentales de esta vertiente; los trovadores nacieron antes.
Vamos por paso.
Trova, según el diccionario de la Lengua Española es sinónimo de verso. De ella se deriva la expresión trovador(a), con la cual nombran a los poetas provenzales de la Edad Media. El término se relaciona así mismo con trovar (hacer versos) y trovero (un poeta de la lengua oil[1] en la literatura francesa medieval) A partir de inicios del siglo XVIII, aparecen en la zona Oriental de Cuba bohemios acompañados de guitarras que cantan serenatas; creadores sin conocimientos académicos de música, con inviolable compromiso con su instrumento, como elemento indispensable para comunicar sus necesidades como ser humano común.
Por las características de estos juglares que aparecen en la Isla y los textos poéticos que cantan, son bautizados como trovadores y en años posteriores, sus canciones se identifican en una misma forma de expresión.
Algún paisano pudo preguntar: “¿Ellos que cantan?”
Otro inteligente dedujo: “Hacen Trova, ¿no lo ves?”
En realidad aquellos cantores componen influenciados por varios géneros musicales como son la canción, la clave, la criolla y el bambuco[2]; es una característica perenne de la Trova, el autor se nutre de diversos estilos musicales para conformar su obra.
Esa licencia humana de atribuir fechas exactas, alimenta la necesidad social de estipular un inicio sin matices a cada fenómeno; los investigadores del tema (que son pocos) dialogan entorno al surgimiento puntual de la Trova. Voy a compartir algunos criterios.
BladimirZamora (2006), periodista y trovadicto[3] a quien respeto y admiro, reconoce el surgimiento de esta vertiente el 27 de marzo de 1851, día en que se escucha por primera vez “La bayamesa”, obra compuesta por Carlos Manuel de Céspedes, José Fornaris y Francisco Castillo Moreno. Aunque en ese período ya existen otras canciones que tributan a esta naciente rama de la música, se decide esta fecha debido a la significación histórica que le otorga la participación de los fundadores de la nación cubana.
El musicógrafo y periodista Lino Betancourt me comentó alguna vez que la Trova es la “génesis de la cancionística cubana”; y qué detalle curioso, nuestro primer trovador reconocido, resulta ser el padre de la Patria.
El propio Lino explica que lo primero cercano a la Trova, musicalmente, fue la creación del bolero en el año 1883 por José (Pepe) Sánchez, compositor que trabaja junto a otros juglares de su generación en la creación de un género auténtico de Cuba, desprovisto de las influencias extranjerizantes, como la ópera, la canción napolitana y otros. Por estas ligaduras entre disímiles corrientes musicales, hay que establecer la Trova como un conjunto de géneros, y no como uno en particular. 
Desde sus orígenes la Trova representa un movimiento cultural con estrecho vínculo entre sus intérpretes y el contexto histórico, político y cultural cubano (y puedo ser redundante) en el que se desenvuelven.
La Trova alcanza su madurez en las tres primeras décadas del siglo XX, a la par de la introducción en Cuba del jazz y la enorme popularidad que logra el son (recuerden a Miguel Matamoros, que por sobre todas las cosas es trovador) La radio, desde su nacimiento, juega un papel fundamental en la difusión de estas nuevas expresiones musicales en el país.
Discípulo directo de Pepe Sánchez, hay que mencionar a Sindo Garay, y otros artistas que incursionan desde la Trova en nuevas vertientes formales y estilísticas. Entre los años 1925 y 1940 se consolida un movimiento espontáneo de trovadores: Lorenzo Hierrezuelo quien integra junto a Francisco Repilado primero, y a su hermano Reynaldo después, el Dúo “Los Compadres”; Manuel Corona, con canciones emblemáticas de la música cubana; Rafael Gómez, Rosendo Ruiz, Alberto Villalón, Miguel Campanioni y MaríaTeresa Vera, entre muchos otros. 
A partir de la década del 40’ aparecen compositores con nuevos moldes melódicos, armónicos y textuales, la canción se defiende como poesía musicalizada, con la utilización de recursos propios de ese estilo literario. El auge de esta corriente alcanzó hasta los primeros años después del triunfo de la Revolución cubana; fue precisamente el jovencito Pablo Milanés, uno de sus principales exponentes.
Entonces llegó la Nueva Trova: A finales de los años 60´ con la influencia en la Isla de estilos como el filin, el rock y el jazz, nacen otros creadores continuadores de la Trova, con un evidente cambio en el contenido y el estilo de sus temas.
“Los jóvenes trovadores se conectaban con una revolución estética en el estilo de la canción. A escala iberoamericana, se trataba de conseguir la canción como expresión de inteligencia y sensibilidad y no como pasatiempos o parcelas para la sensiblería (...) Muchas de aquellas canciones apuntaban hacia la recuperación de los más auténticos valores populares y a insertarse de manera dinámica en los procesos sociales de la época”. (De la Hoz, 2004: 4)
El 18 de febrero de 1968 se reúnen por primera vez Pablo Milanés, Silvio Rodríguez y NoelNicola, jóvenes que se distinguen por la forma de interpretar y decir su música en la guitarra, en un concierto en la Casa de las Américas, que se considera el fundacional de la Nueva Trova. Este 2012 se cumplieron 45 años.
El 2 de diciembre 1972 se organiza el Primer Encuentro de Jóvenes Trovadores, convocado por la Unión deJóvenes Comunistas (UJC), en Manzanillo, Oriente, y se toma el acuerdo de crear una organización que agrupe a los jóvenes artistas, profesionales o aficionados, que siguen esta corriente. Nace el Movimiento de la Nueva Trova; este 2012 se cumplieron 40 años.
Pero la Nueva Trova es más que una membresía formal, es una actitud ante la cultura y la Revolución cubana, traducida en hechos concretos alrededor de la cancionística. Es un fenómeno dado y engendrado por la misma sociedad cubana y sujeto a todas sus leyes de condicionamiento histórico-social.
En 1986, por situaciones económicas fundamentalmente, en el Primer Encuentro Nacional de Jóvenes Escritores, Artistas y Técnicos de la Cultura se decide fusionar la Brigada Raúl Gómez García compuesta por instructores, promotores y técnicos de la cultura, la Brigada Hermanos Saíz formada por escritores y artistas, y el Movimiento de la Nueva Trova, para crear la Asociación HermanosSaíz (AHS)
“El hecho de que la organización y el fenómeno artístico fueran homónimos, generó no pocas confusiones, tanto en los que fueron miembros de la organización como en todos los interesados en la corriente artística. Lo cierto es que cuando se fundó la organización y se denominó Movimiento de la Nueva Trova se estaba bautizando el hecho artístico como Nueva Trova y a la vista de muchas personas todo era una sola cosa.”[4] 
“Se produce el surgimiento paulatino de un nuevo grupo generacional de trovadores y grupos, conocido más tarde como La Novísima (...) les tocó en suerte lidiar con los inicios del llamado Período Especial que afectó tanto la economía como muchos aspectos sociales y superestructurales del país (…)”[5] 
Los seres humanos amantes de los números y los conceptos, tildarían de improductivo este ensayo si no refiero conclusiones “concretas”:
Según los criterios de Silvio Rodríguez, Vicente Feliú, Sara González, Augusto Blanca, y otros tantos; la Trova no es un género, es un movimiento espontáneo, único e indivisible; una corriente estética de la música cubana fiel representante de la identidad nacional. A través de la poesía cantada refleja fundamentalmente el amor de pareja y los conflictos sociales de su tiempo. Comprende décimas, sonetos, versos libres con estructuras rimadas expresadas por uno o varios intérpretes musicales, con una estrecha relación con la guitarra como instrumento fundamental.
Estos trovadores expresan un alto sentido de responsabilidad con su público y la sociedad en la que viven. Estas valoraciones enraízan las expresiones y sentimientos de orgullo, compromiso y lealtad en torno a ser un trovador, que se traduce en una adhesión ilimitada y definitiva a la Trova.
Entiéndanme ahora, soy trovador.
A los más jóvenes exponentes del movimiento, nos preocupa la taxonomía respecto a los temas que interpretamos. La Trova no es canción política, es canción comprometida; no significa aburrida, arcaica y desentonada, al contrario, “se discute pero se baila” como dice una trovadora amiga.
Voy a ejemplificar (no quiero dudas), Tony Ávila es un cronista social, sus canciones son el reflejo de su tiempo, es un hombre de a pie que visualiza y vive las situaciones de cualquier cubano, pero las expresa a través de la guitarra; y con Tony se piensa pero se baila, se disfruta.
En Matanzas, donde vivo por conciencia propia, un carismático personaje se armó de muecas hurañas cuando me presenté a su espacio cultural como “trovador”.
-Aquí le gente viene a divertirse, mira a ver lo que cantas – dijo altivamente.
En un siglo plagado de ruidos vestidos de música, y mercados comprometidos con una política cultural subterránea, en Matanzas ese personaje incomprensivo (que seguro desconoce lo escrito hasta ahora, como muchos otros) decide qué es solazado o no, necesario o no, oportuno o no... qué se promueve o no, qué es digno para defender.
Aspiro el respeto para los tantos trovadores nacientes en esta provincia (y en toda Cuba); caracterizar un espacio donde compartir canciones, pensar y divertirse; ilustrar la Trova como estilo musical necesario, por ser un fenómeno cultural evolutivo vinculado al nacimiento de la nación, respaldado por el trovador y su obra, reflejo crítico de la sociedad que habita, con la responsabilidad y satisfacción de ser leal a su cotidianidad, a las inquietudes de su pueblo y sus raíces trovadorescas.
Existan o no personajes regentes, enemigos de este movimiento espontáneo por el que vivo, siempre aplico la gramática: ¿Si la Trova es única, y tiene tanto valor social indiscutible para Cuba, cómo no escribir su nombre con mayúsculas? Ya me criticaron alguna vez por eso, ustedes conocen las evidencias, ¿qué creen?


[1] Voz que distingue al conjunto de dialectos románicos hablados al norte de Francia.
[2] El bambuco es un género musical autóctono de Colombia, y uno de los más representativos de ese país. Se interpreta básicamente con instrumentos de cuerda y percusión, y la guitarra cumple un papel primordial. Es uno de los géneros que llegó a Cuba durante el largo período de colonización española.
[3] Expresión que se utiliza para identificar a los amantes férreos de la Trova.
[4]Nicola, N. “Cronología Mínima de la Nueva Trova cubana” En: http://noel.trovacub.net/cronologia.html. Consultado el 26 de enero de 2012.
[5] Nicola, N. “Cronología Mínima de la Nueva Trova cubana” En: http://noel.trovacub.net/cronologia.html. Consultado el 26 de enero de 2012.

3 comentarios:

  1. Qué bueno Rey, ojalá que esas personas que no conocen puedan entender el fenómeno de la Trova con mayúsculas

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  2. Excelente artículo Rey. Recuerdo cuando mi amigo Arturito se apareció a la escuela con un raro instrumento reproductor de música. Lo molestábamos diciéndole que “aquello” no solo reproducía música, también la trituraba, ya que emitía unos sonidos de interferencia brutales. Fue así como escuche por primera vez a Pablo y a Silvio (1969-1970). No sé donde Arturito con familia en la Habana consiguió aquellas grabaciones, creo que fue un pionero en piratería musical. Arturito murió joven, muy joven. Siempre le he agradecido su introducción al género. Yo también afirmo que Trova se escribe con mayúscula.

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  3. Agradecido Rey, el escrito es fenomenal y esclarecedor. No obstante, yo también utilizo esa mayúscula. Saludos

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