diciembre 31, 2012

"Como libélula y clavel" Entrevista al trovador Alieski Pérez

Tomé prestada esta entrevista para el blog, más que todo, porque aquel que responde es mi amigo. 

Verano de 2010, con Alieski en Matanzas, Cuba

Por: Manuel Leandro Ibarra
Lo conocí hace unos años en el Longina (Encuentro Nacional de trovadores jóvenes que se realiza en Santa Clara). Participaba junto a varios jóvenes matanceros, lugar que escogió para encaminar su obra al abandonar su provincia natal, Pinar del Río. En primer lugar disfruté su voz y su música cargada de códigos literarios y una interesante estética creativa, luego, al pasar el tiempo y trabajar juntos en varias ocasiones, su amistad necesaria. Ha participado en varios eventos nacionales, y contribuye mediante la creación de espacios y la realización de conciertos, a la vida cultural de Matanzas. Un joven que apuesta por una canción comprometida, contando la historia de su generación sin trampas ni atuendos para el engaño. 

¿Cómo entró la música a tu vida?

En el 2000 entré a la carrera de Instructores de Arte, y anteriormente había estudiado trompeta durante 2 años en la Escuela de Arte pero no terminé el Nivel Elemental. Dentro del programa de estudio estaba la asignatura de guitarra, pero toda esa temporada era la trompeta la que regía, y no tomaba muy en serio el estudio de la guitarra. No fue hasta unos años atrás que comencé a dedicarme por completo a ella. 

¿Por qué una canción comprometida?

Primero porque ya había estado en otros géneros, como trompetista había hecho música cubana, pero no suplía mis necesidades y no era yo el que dirigía el concierto, entonces me quedaban muchas cosas por decir. Primero lo llevé paralelamente, hasta que empezó a interferir una cosa con la otra y fue la guitarra la que más pesó, porque era la que precisamente me daba la oportunidad de decir con más fuerza, y de que incluso me escucharan mucho más. 

¿A qué le cantas?

Yo me separé de mi familia cuando tenía 21 años. Me fui a vivir sólo a un lugar que no era el mío, donde no estaba mi gente, mis amigos, mi novia, mi madre, pero donde también había cosas que denunciar, y eso me parece que hay que tenerlo muy claro, que el papel de un trovador es el de denunciar todo lo que está mal, incluso, lo que está bien alrededor.

¿Qué importancia le concedes a los espacios y eventos dedicados al consumo de este género en el país?

El hombre desde sus inicios sabe que en el intercambio está la evolución, y si puedes conocer la visión de otras personas es espectacular. Me siento genial cuando camino diez mil kilómetros y alguien te dice: “yo también extraño, yo también amo, aquí las cosas están mal o bien.” Eso te hace crecer, es como recibir un poco de combustible y te enseña que no estás sólo y que hay que seguir haciendo. Mantenerse inquieto es lo más importante. 

¿Cuál es tu opinión respecto al estado de la canción de autor?

Hay de todo en la viña del señor, los hay aprovechados, los hay inteligentes, espirituales, los hay muy consagrados. Algunos pasan diez años sin grabar un disco y siguen trabajando y caminando provincias enteras para que alguien los escuche, y me parece que esos siempre serán ejemplos a seguir. Creo que también hay que pensar en la difusión, porque si lo haces solo para ti no cumple función, tu papel es irradiar. Hay que encontrar medios alternativos de grabación, diez mil discos son diez mil oportunidades nuevas de llegar a otras personas.

¿Qué crees que te falte por decir?

Todo, cada día me levanto con una pregunta, con un nuevo cuestionamiento o inquietud, afortunadamente más grande que la del día anterior, y eso me mantiene inquieto y creando. De algún modo eso te hace cada día más agudo, y me parece que esa es una de las armas más importantes que debe tener un trovador, porque tienes que empezar a ver las cosas donde nadie las ve.

No hay comentarios:

Publicar un comentario