agosto 15, 2012

Un cuento del hijo del Guajiro Cubano


Tomado de: http://elguajirocubano.blogspot.com/2012/08/fabula-de-un-maja.html
Fábula de un Majá
Majá de Santa María el más grande de Cuba


Había una vez un majá que era muy egoísta. Como de costumbre se sentó en el portal de su casa a leer una revista muy cara. Por el bosque corría el rumor de que este majá tenía además de mucho dinero una hija.   

Por ahí, en el momento que el majá leía, pasaba un ratón viajero que le preguntó:- Amigo majá, ¿me podrías dar un poco de agua? Yo estoy muy cansado.Ante tal petición el majá ni siquiera se inmutó, luego dijo:- Estoy muy ocupado, sigue tu camino.Hizo un ademán con la cabeza y continuó con su lectura.El ratón se marchó muy disgustado. A los pocos días en una noche de tormenta se le presentó al majá una hormiga que le dijo:- Amigo majá, me podrías dejar pasar la noche aquí, mi colonia se mudó y yo me quedé atrás.La hormiga jadeaba; pero el majá respondió arrogante:-Ese no es mi problema. Más vale que los alcances.    Dicho esto dio tal portazo que la hormiga salió despedida hacia atrás. A las pocas semanas una pequeña jutía le toca la puerta llorando.- ¡Ay!  Majacito, me perdí, ¿me puedes llevar con mi mamá?El majá no le prestó atención, continuó leyendo su revista, enroscó a la pequeña y la depositó en el medio del camino del bosque y dándose la vuelta dijo:- Quédate aquí ya vendrá a recogerte alguien. Alzó la cabeza y se fue.
    Tiempo después su hija se marchó y le dejó una nota con el siguiente texto:
No estoy de acuerdo con tu forma de ser por eso me marcho. Espero que algún día mejores tus sentimientos. Sin más,                                                    Tu hija.      El Majá en un intento desesperado por no quedarse abandonado corrió en su busca. Por el camino se encontró con el ratón que una vez le había necesitado y preguntó:- Hermano ratón, ¿no sabes nada de mi hija? Ha escapado y no la encuentro.El ratón estaba pintando su casa y respondió:- ¡Tú no me ayudaste!; ¿por qué he de hacerlo yo? Si no te molesta sigue tu camino.   Caminó un rato y vio cargando una ramita a la hormiga de la tormenta.-Pequeña hormiga ¿sabes algo de mi hija? se marchó y...- el majá explicó lo que pasaba.-No me interesa, más vale que la encuentres- contradijo la hormiga.  El majá se marcho del hormiguero con la cabeza gacha y después de arrastrarse unos metros vio colgada de un árbol a la jutía que abandonó a su suerte en el bosque, y a su mamá. Rápidamente fue a preguntar:- ¿Han visto a mi hija?- No te preocupes ya alguien la encontrará- respondió la pequeña jutía sin descolgarse del árbol.- Deberías saber, majá, que yo y mi hija íbamos de paseo el día que se presentó en tu hogar. Distraída le solté la  pata y se internó en el bosque. La encontré tres días después de haber desaparecido. La pobre hambrienta y con frío y tú ni siquiera pudiste brindarle cobijo- contó decepcionada la mamá jutía.   Así el majá gastó todo su dinero tratando de encontrar a su hija y al final por culpa de su egoísmo se quedó sin amigos, dinero ni hija.

1 comentario:

  1. Con solo una gota de solidaridad, podriámos salvar a este mundo que perece.

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