junio 29, 2012

Entrevista al trovador cubano Silvio Rodríguez


Silvio Rodríguez: Más allá de los cuños

Cabinda, marzo de 1976. Foto tomada por Vicente Feliú
Fragmento de la entrevista ofrecida por el trovador cubano Silvio Rodríguez para la realización de mi tesis de diploma: Trovadores urgentes: su Representación Social de la Trova.

junio 26, 2012

Labor de sociólogo: entrevista al trovador Vicente Feliú


Vicente Feliú: Como la Patria misma
Aquí, un fragmento de la entrevista ofrecida por el trovador cubano Vicente Feliú para la realización de mi tesis: “Trovadores urgentes: su Representación Social de la Trova”.

junio 16, 2012

Los nervios en la soledad narrativa

Minutos antes de defender mi Tesis 
11 y algo de la mañana del 13 de junio, dije “buenos días” y comencé a tartamudear como nunca. Las tarjetas de la exposición aparentemente bien acomodadas, volaron entre el auditorio, estaba solo frente a una multitud de sentimientos irradiados por los tremendos amigos y mi familia... dentro de una hora no sería estudiante de la Universidad de La Habana; sino un recién graduado, con felicitaciones del tribunal, orgullo y fervor incluido de la tutora, miles de lágrimas de mi madre, producto de una máxima evaluación otorgada a mi tesis de diploma titulada “Trovadores urgentes: su Representación Social de la Trova”.
Tuve más que decir, pero fui inocente medio taciturno en la defensa de aquella investigación, mi subconsciente no quería demostrar que podría ser un profesional competente. Ya estaba acostumbrado a que me llamaran “estudiante” y de golpe (así parece) el vicedecano docente de mi facultad (Filosofía e Historia) me sorprendió con su parabién: “Felicidades colega”.
Mi tutora, la MSc. Aymée Gross, y yo.
Trovador y sociólogo, y todavía me despierto enérgico...  

junio 12, 2012

¿Qué paga este sudor?


“Yo quiero una princesa convertida en un dragón, quiero el hacha de un brujo para echarla en mi zurrón. Yo quiero un vellocino de oro para un reino, yo quiero que Virgilio me lleve al infierno, yo quiero ir hasta el cielo en un frijol sembrado, y ya.”
Silvio Rodríguez

“¿Qué cara quieres que le ponga a la verdad, la de martillo, yunque o bala? ¿o la de las mariposas de la luz quemándome las alas?” Noel Nicola

 “¿Qué paga este sudor, el tiempo que se va?
¿Qué tiempo están pagando? – el de sus vidas.
¿Qué vida están sangrando por la herida
de virar esta tierra de una vez?”
Pablo Milanés

“Que quede ante mí toda la muerte que no haya podido atar con mis manos... que no haya canciones ni duelo, ni adiós... que nadie se calle todo lo que fui, lo hermoso y lo triste que tengan que decir...” Vicente Feliú

“Yo tengo un amigo de nítida fe, que quiere tener su morada en el Sol, aún siendo locura no lo aconsejé, quizás al contrario me vaya con él... a fundar” Raúl Torres

junio 11, 2012

El Che no se lleva en las fotos


      11 de junio de 2010. Concierto Casi-miro en la Ermita 
      de Montserrat en Matanzas

Hace dos años exactamente, cambie mi sombrero por una boina verde olivo en un concierto por el cumpleaños del Che, en aquella oportunidad prometí cada junio cantar con boina, para recordar a uno de los pocos hombres que nació dos veces (en junio y octubre).
Sin embargo, no he cambiado mi sombrero nunca más... ¿acaso falté a la promesa de pensar en el Che? Quemen sus fotos, deshilachen su imagen en las camisas, corten los billetes rojos con el dibujo de su cara (como lo intentaron con sus manos), borren su nombre en las paredes... pero no lo olviden, no dejen de intentar ser como él.  

junio 09, 2012

Definitivamente Sociólogo


De izquierda a derecha, Dayron (casi Lic. en Sociología, falta la exposición),
yo (casi Lic. y trovador), Yoli (casi Lic y mi amiga), Jorgito (músico y casi loco),
y el Lic. Alejandro Gumá (primero en defender su tesis y en todas las listas de amistad)

Cuando inicié mi proyecto de tesis de diploma, había una carpeta oculta con el nombre DEFINITIVO. Allí estuvo mustia, desencajada entre tantas otras que cumplían su función de albergar documentos, fotos u otras carpetas degradadas o secretas, DEFINITIVO, estaba vacía. Sin embargo, la registraba todos los días como para sorprenderme yo mismo con algún pequeño comentario irrevocable, pero nada.
En dos años, siete meses y 23 días nunca pensé utilizar la triste carpeta del dichoso Windows XP instalado en la Pentium III de mi madre (¿qué otra tecnología pensaban?), pero como el “río regresa a la tierra” yo habité el sobre digital amarillo.
Estuvo feliz, nunca la pensé tan brillante, el documento Word que refugiaba, se llamó entonces: Tesis Final.