mayo 08, 2012

Crónica a la libertad

Pájaros

de 
Carla Valdés León

El tocororo no puede vivir encadenado, dicen que se da cabezazos contra la reja hasta morir. El zunzún también, parece que la vivacidad de sus alas es demasiado contra las insondables rejas. Y una vez, en otro cuento real maravilloso, un hombre quijotesco decía que prefería morir de pie a vivir encadenado.

La libertad es la gran utopia del mundo. Todos queremos romper esas cadenas, visibles o invisibles, que en algún momento sentimos que nos oprimen. Este derecho es quizás la mayor falsedad de la historia, tal ves la mas propagandística de las manipulaciones. Muchas veces creemos que somos libres, o más libres, o medidamente libres; pero las falsas libertades se convierten en cárceles de la voluntad. Siempre habrá tocororos y zunzunes para los cuales las rejas sean demasiado pequeñas: seres que precisen otra libertad.

Pero nadie nace pájaro para estar preso. El tocororo no debe olvidarse del sinsonte que canta tan bello, ni del carpintero que trabaja tan duro, ni siquiera del cuervo taciturno. No es cuestión de ser otro par de alas que no vuelan, sino de saber enseñar a volar incluso al avestruz. El que levanta el vuelo solo esta tan preso de si mismo como millones en una jaula.

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