abril 21, 2012

Carta a la rutina de "algún" jefe







Estimado señor:
Con suerte estaré vivo cuando reciba este mensaje.
Estuve ocupado toda la semana en enviarle mi solicitud de encuentro y ansiaba su respuesta aprobatoria. No llegó nada. Imaginé que su trabajo no le permitiera leer tantas misivas que, imagino, le llegan. Pensé en sus secretarias... pero supuse que estaban enfermas.
“No rendirse” – decía mi abuelo; y anduve al centro constructivo donde radica su poderío. Un asistente, por cierto nada agradable, indicó que las visitas eran programadas, y – “me temo que no puede atenderlo en este instante”.
- ¿Y podré esperar?
- ¡En la “sala de espera” no puede haber nadie!
Ojala esta carta pueda leerla, aunque no resolverá mi situación, sabrá dónde estoy cuando pregunte...
Con respeto,
                    papá. 

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