marzo 10, 2012

Yo también siento el ruido


Hay un ruido como címbalos en mis oídos
No es un ruido exactamente
sino más bien una música celestial
Pero es impertinente como tantas cosas bellas
que nos molestan
¿Y quién puede entender semejante ironía?
Yo ansío el rústico, oxidado, ruido de la sonaja
callejera, tan pegajosa, tan sensual, tan perecida
al corazón
Sin embargo, el címbalo persiste en mis oídos
¿qué hacer con este ruido maléfico, celestial
que no cesa?
¿qué hacer sino esperar a la metamorfosis
y aparecer con los dientes mellados?
                                                  Miguel Barnet 

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