marzo 24, 2012

Cuando conocí a Silvio Rodríguez...

Antes de ser aprendiz de trovador, me complacía en las tardes jugando a los soldados que cantaban las canciones de varios músicos, entre ellos Silvio. Una de mis “favoritas” decía más o menos “...yo soy como soy, y a casi todo el mundo yo le tiendo mano...” (aunque no entendía en esos tiempos la palabra “mano”)
De adolescente aprendí a tocar guitarra a la par de hacer canciones, nunca ejercité ninguna melodía del “maestro”, uno porque eran muy difíciles, y dos porque me dedicaba a “inventar” acordes (luego me enteré que ya existían).
En al año 2008 la AHS (organización que reúne jóvenes talentos en Cuba) me invitó a participar en un concierto que Silvio iba a ofrecer en una prisión de mi ciudad, Matanzas; que se incluía en la gira que tituló Expedición, como uno de sus temas y el título de su disco del año 2000.
Yo no canté allí, pero lo conocí.
Tres años después pude conversar con él en un departamento de su disquera, me citó para las 12 del mediodía y llegué 5 minutos antes. Hablamos de mis canciones, del presente, del futuro... y me regaló uno de los discos más sublimes en mi juventud; por las canciones, los intérpretes y el autor: 37 canciones de Noel Nicola, interpretadas por, entre otros, el propio Silvio, Vicente, los Van Van, Aute, Liuba, Omara, Frank, Varela, Pablo...
Con estos 23 años pienso: ¿qué dirían mis soldados de juguete?

marzo 12, 2012

Indiferente...?

No es que las cosas me sean indiferentes
pero ya no juzgo.
Juzgar a estas alturas
me parece un juego sucio,
sin ventajas.
Ahora contemplo el mundo
y digo con Víctor Hugo: “oh contemplación espléndida”.
Mi propia realidad va siendo ajena,
no juzgar me permite
cruzar los puentes sin mirar atrás,
pasear sin memoria la ciudad
y quedarme a solas con su heroica ceniza.
                                           Miguel Barnet

marzo 10, 2012

Yo también siento el ruido


Hay un ruido como címbalos en mis oídos
No es un ruido exactamente
sino más bien una música celestial
Pero es impertinente como tantas cosas bellas
que nos molestan
¿Y quién puede entender semejante ironía?
Yo ansío el rústico, oxidado, ruido de la sonaja
callejera, tan pegajosa, tan sensual, tan perecida
al corazón
Sin embargo, el címbalo persiste en mis oídos
¿qué hacer con este ruido maléfico, celestial
que no cesa?
¿qué hacer sino esperar a la metamorfosis
y aparecer con los dientes mellados?
                                                  Miguel Barnet 

marzo 03, 2012

El momento es AHORA

...Porque trovar no es hacer concesiones, porque es decirlo todo, todo a tiempo (a su tiempo). Cantar con el corazón en la mano, que palpite en la guitarra.
Para trovar hay que perder la voz una madrugada, tener la guitarra atada al pulso y extenderla donde sea, cuando sea.
Porque trovar es pensar, enamorarse de la vida; hacer pensar.
No es “la Trova”, son los trovadores: Pepe Sánchez, Sindo, Manuel Corona, Silvio, Noel (que grande Noel), Pablo, Vicente... y cuántos más hoy, y cuántos más mañana.
Hay que cantarlo, vivirlo, sufrirlo.
Cuántos no conocen la magnitud de decir ante la gente: “soy trovador”
¿Pero que puedo escribir yo?, pregúntenle a la historia. 

Caminos a Roma

¿Qué doctrina no ha sido epidemia?
¿Cuánta desgracia, canción?
En semejanza, envidia y consuelo,
cuanta mentira, perdón.
¿Qué caminos, conducen a Roma?
¿Qué literatura está mal?
epifanía: reyes o invento,
que reflejo sin original.

Cuantos ojos me miran ansiosos,
cuantos no me quieren mirar
busco futuro, adiós concejil,
libro, novia ocasional.
Desnudo sigo, la ropa ni sirve,
ya nada se puede ocultar,
no se despidan, apenas me marcho,
irse es una forma verbal.

Me voy al cielo, no tengo paciencia,
necesito negociar.
Hablo con Cristo, le pido a retazos,
un mundo menos normal.

(2009)