enero 28, 2012

Martí

Rey Montalvo - 2009

Tengo un amigo que admira a un hombre con su corazón,
nunca lo pienso tan loco, y comparto con él la razón.
Tiene pensado - me dijo - regalarle este mes una flor,
aunque diga quien no sueña, “¿que es amor?”

enero 27, 2012

¡¡Los que no estuvieron con Silvio?

El jueves 26 de enero a las 7 de la noche Silvio Rodríguez cantó como hace 45 años en Bellas Artes muy cerca del Museo de la Revolución en La Habana. Esta vez había mucho más público, y dicen que entonó más canciones.
A la par del acontecimiento yo andaba por la Casa del Alba, allá donde Vicente Feliú y su Canto de Todos (nuestro Canto de Todos). Las personas que asistieron no perdonarían suspender el espacio, aunque lo pensamos a coro y en silencio, para viajar hasta La Habana Vieja y ver a Silvio.
"Pero que buena honda – pensaba yo – Silvio y Vicente organizando dos presentaciones lejanas prácticamente al unísono, y añorando cada uno la presencia del otro" (eso no me cabe dudas).
Cuando por fin pude preguntar a la salida, y después de felicitar a Vicente por el espectáculo compartido con otros trovadores, alguien osó decir “Ahí vienen a querer saber los que no estuvieron con Silvio”… si ese personaje viera a Vicente interpretar “La canción de la Trova (de Silvio) como cierre de su actuación…
Donde quiera que compartan trovadores o se piense en una canción inteligente también se está con Silvio: es la Trova misma.


enero 24, 2012

El momento del agua: del ensueño a la realidad

Por Mayra Pombo García

A propósito de la presentación del libro El momento del agua.
Papeles de civismo», de la ensayista y profesora de la Universidad de la Habana, Doctora en Ciencias filosóficas, Teresa Díaz Canals, Cubanow obtuvo declaraciones de la escritora.
En esa obra, abarcadora de una realidad social cubana más allá de lo
superficial y lejos de mostrarse concluyente en sus reflexiones, la autora invita al análisis.

enero 22, 2012

de Ernesto Cardenal

Yo he repartido papeletas clandestinas,
gritado: VIVA LA LIBERTAD! En plena calle
desafiando a los guardias armados.
Yo participé en la rebelión de abril:
pero palidezco cuando paso por tu casa
y tu sola mirada me hace temblar

enero 19, 2012

Lo que falta

El 19 de enero de 1989, cuando la Revolución cubana cumplía 30 años, nací en una ciudad entre La Habana y Varadero. Mis padres me enseñaron a respetar a los adultos y a mi país; mi abuelo materno, que vivía en un pueblecito cercano a un Central Azucarero, me facilitaba productos alimenticios para “reforzar” mi dieta durante el Período Especial, y se vanagloriaba con sus compadres: “Tengo un nieto limpio, respetuoso y FELIZ.
Por estos días; uno de esos en que nos reunimos las personas en un punto minúsculo del Universo para, de una vez y por todas, cambiarlo; un buen amigo relacionaba hechos y conjeturas para llegar a la definitiva conclusión: “la Revolución no está completa.”
Yo recordé a mi abuelo: él también me enseñó la palabra revolución, me hablo primero de Fidel y de sus ideas, me contaba del hambre y del hombre de antes del 59, de la insalubridad en las calles, de los barrios ricos y de los barrios paupérrimos... Mi abuelo fue chofer, y recorrió Cuba cuando el tan esperado triunfo llegó, recordaba las caras eufóricas de alegría, y las ganas de seguir y seguir y seguir construyendo el presente para el futuro.
Cuando en el siglo XXI muchos países tercermundistas (y otros desarrollados) sufren una crisis económica extrema, y el hambre y la necesidad se apodera de niños y adultos, y el trabajador no tiene tiempo de pensar porque la vorágine de vida lo obliga a concentrase en su comida y a no perder el empleo, y las manifestaciones protestas crecen frente a embajadas y en plazas públicas; un joven cubano de la Universidad de La Habana donde se cultivan otros miles como él sin pagar un centavo, en su tiempo libre de estudio reconoce que la Revolución no está completa: no puede estarlo hasta que eduque la conciencia individual de cada hombre y mujer de esta tierra; hasta que exista una conciencia social que reproduzca valores morales positivos, la ética... y la competencia se desmorone del modo caníbal en que se desarrolla en estos días en todo el mundo.
No hay Revolución completa hasta que el cosmos humano no entienda que es más importante concentrar las fuerzas para luchar contra las guerras, el hambre, la contaminación ambiental y la globalización neoliberal; no hay Revolución completa mientras permanezcan oportunistas en cargos estatales reproduciendo patrones gastados y leyendo discursos falsos con una sonrisa prestada del Diablo.
Si mi abuelo estuviera vivo físicamente, me aclararía que Fidel siempre supo que la Revolución no se completaría en solo 53 años, se necesita paciencia (pero no se confunda paciencia con acomodamiento), constancia. Digno nieto, al fin, me siento protagonista de esta Revolución constante y sigo limpio, respetuoso y FELIZ.

19 de enero, 191 años antes

Por decisión propia estudio sociología, además de cantar (más bien son complementos).
En el estudio de esta ciencia social conocí de sus paradigmas, y sus ideas coherentes y adelantadas a su tiempo.