noviembre 26, 2011

Al mar

Karel García (1994)
Soñé las tumbas de todos los hombres,
miré las tapias, más no vi los nombres,
y con el peso de la vida diaria,
vi que se esconde la rabia.

Soñé el entierro de los sentimientos,
soñé el suicidio de las almas nobles,
y en el cortejo fúnebre del tiempo,
vi que la rabia se esconde.
Lloré en la tumba del derecho humano,
y en una lápida decía: la vida,
y en una cruz se leía: aquí descansan en paz
los sueños limpios, los que se salvaron,
el buen instinto de los que animaron
la decadencia de los que admiramos ayer

La recompensa por lo que alentamos
la frente en alto por lo que hoy perdemos
nuestra sangre por lo que deseamos tener.
los hijos muertos, los que se marcharon,
los insalvables, los indetenibles,
yo vi esa marca en cada corazón de mujer.

Yo vi una madre bajar la cabeza
amar por tantos y temer por todo,
sentí en su voz como si me dijera:
éste no es un cementerio cualquiera.

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