septiembre 22, 2011

A la larga: fiasco.

Un amigo universitario en cierta ocasión, intervino a mi nombre en un evento estudiantil; la ponencia obtuvo premios y los dos caminamos por la “alfombra roja”. Me quise despojar de todo mérito, pero alargó los brazos al decir: “Tú hubieras hecho lo mismo por mí”
La vida da vueltas.
Hace dos años que no veía a mi filántropo, hoy lo encontré en los muros de mi Universidad y quise estrecharlo en un abrazo pero me negó los lazos con un menudo choque de manos. Siempre vestía de camisas, con un sombrerito calado (igual que yo), hoy vestía de oscuro, o al menos así lo percibí yo.
Después de un encuentro con profesores de mi especialidad, corrí expectante (todavía) a despedir al susodicho, y a pesar de los llamados, solo volteó la cabeza cuando nos perdimos de vista.
Él vive en Miami y visita La Habana, cuando lo perdí de vista la primera vez se despidió llorando... me apena que olvide los amigos.
Los dos estudiábamos Sociología, y aquella ponencia se basaba en la aplicación de la técnica de entrevista en profundidad a una muestra representativa de sujetos, que habían regresado definitivamente a Cuba después de emigrar a los Estados Unidos... el título del trabajo lo sugirió él: “La infelicidad de marchar. Un estudio de casos”

1 comentario:

  1. Pobre alma!! no era tu amigo, fiasco como ése tendrás en el largo camino.

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