septiembre 14, 2011

Bitácora del capitán: Honduras – Venezuela – Estados Unidos.

Uno de los defectos del hombre moderno es la incomprensión al otro.

Como comparto en la Universidad con estudiantes extranjeros, aprovecho para conocer otras culturas. En mi quinto curso de Sociología en la Universidad de La Habana, coincidimos, un hondureño (indio, que siembre viste de rojo); un colombiano – venezolano (un contemporáneo de muy pequeña estatura, pero tan caballeroso como Martí); una estudiante de Jamaica (muy pocas veces escucho su voz); y tres norteamericanos (que se les llama, estudiantes de intercambio)... por supuesto la nómina la completamos 23 cubanos.
Somos realmente felices, como jóvenes... críticos, y con la vista fresca. Quizás en esos aspectos generales, es donde más diferimos con los estudiantes extranjeros:
1. Al hondureño todo le parece bien, a penas se expresa y con bastante temor. A estas alturas de cursos ya se acostumbró a nuestra idiosincrasia y participa en nuestras reuniones mensuales de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) para lidiar con algún profesor intolerante o para preparar los Festivales de Cultura, los Juegos Deportivos Universitarios y/o las Jornadas Científicas.
2. El colombiano – venezolano siempre tuvo miedo de salir de noche, no entendía nuestras madrugadas en el malecón... ya se acostumbró, y a veces amanece solo... o bien acompañado, pero no en grupo. Dice que no entiende al cubano que protesta: “Uno no sabe lo que tiene, hasta que lo pierda”.
3. Y los norteamericanos ya hablan español a la perfección, y no quieren graduarse.
De algo aprendimos a hablar, de política.
El hondureño estuvo una semana sin asistir a clases con los acontecimientos de Zelaya.
El colombiano – venezolano, solo viaja a Venezuela, porque se siente “casi” como en Cuba.
Los norteamericanos dicen ser Demócratas, pero “no de los de ahora”. No entienden el BLOQUEO, dicen que parece un método de “salvajes obsesionados”. Conocieron la historia de los cinco jóvenes cubanos que Estados Unidos encarceló con juicio arreglado...
Aunque las culturas no son las mismas, todos compartimos y nos entendemos, ¿eso no basta?
Cuando viaje a esos países, tendré amigos que visitar, y sabré comportarme como un autentico hondureño, venezolano o norteamericano – CUBANO.

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