mayo 06, 2011

El teatro de la vida: los medios

“La verdad absoluta no existe”, o al menos eso nos enseña el estudio de la filosofía o cualquier otra ciencia social desde su surgimiento y en el desarrollo de las mismas. Sin embargo, el ciudadano promedio mundial, en pleno siglo XXI, refuta inconcientemente la frase citada al inicio de este párrafo para creerse (y de ahí el título) la única verdad que traen televisoras, agencias o periódicos: manipulación.
Los medios de comunicación masiva (MCM) son capaces de llevar productos de todo tipo a cualquier lugar del planeta, sobre todo en tiempos donde el desarrollo tecnológico rebasa las perspectivas platónicas o aristotélicas sobre el futuro. La televisión es, en mi opinión, el medio más influyente en los criterios y formas de pensar de los receptores, evidentemente por sus características (ejemplifico más adelante).
La manipulación se basa en conocer y entender las personalidades del o los grupos a los cuales va dirigido el mensaje, se trata de explotar la esencia de los seres humanos: el que pretende introducir o modificar un criterio generalizado en la población sobre un tema (sea cual sea) tiene más éxito si utiliza un lenguaje sencillo para un fácil entendimiento, si es capaz de conmover la sensibilidad del receptor y si es entregado a la estética; el premio de una pieza musical o un acto son los aplausos; de los medios, son el público manejado. Por tanto, justifico que la televisión posee más recursos para elaborar un mensaje” manipulador” con estas particularidades, además lo espectacular que resulta “la caja cuadrada”, se convierte en el medio más masivo entre los masivos (valga la redundancia).
Nos engaña la idea de que hacemos lo correcto cuando preferimos un criterio de los medios por encima de otros, nunca elegimos, uno nos manipula mejor, y gana.
La diferencia está marcada en la capacidad de comprender la naturaleza manejadora de los medios, en el “teatro de la vida” hay que cambiar nuestro papel.
Pero aunque escriba esta nota, que en general, se encamina en la crítica a los MCM, aunque reconozca que se nos presenta un mundo siempre manipulado en las noticias (en menor o mayor grado), aunque sepamos que la ficción y la actuación existen como realidad en algunos noticieros, todavía creemos (y creeremos) en uno u otro medio de comunicación.
Aplausos y créditos.

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