mayo 25, 2011

Cuando conocí a Vicente Feliú...

Soy matancero, una ciudad cubana rodeada de mar y donde se entrecruzan ríos y por supuesto sobran las playas (aunque se prefiere Varadero, que queda bien cerca). En el Museo Palacio de Junco, primero fundado después del triunfo del 59, ocurre un espacio mensual titulado “Invitación entre puentes”, dirigido por un amigo que me invita en disímiles ocasiones.
Cierta vez que me llamó, compartí junto a Vicente Feliú: lo traté de “usted”, por supuesto, pero él con su jovial carácter (dirá Aurora si miento), me insistió en que lo tuteara. Cantamos mucho, y le gustó una tal canción mía que no cito el título porque es intrascendente para el relato. Aquella noche no dormí, a tantas horas llamé a varios amigos para comentarle que en mi casa había cantado Vicente Feliú.
Paso a paso llegué a admirarlo más, a sentirme más cerca de él, a decirle “tú”, a escribirle frecuentemente, a respetarlo más como músico y como profe, a no faltar a sus citas, hasta le hice una canción.
Vicente prologó un modesto cancionero mío y me incluyó en el proyecto que coordina con el título de Canto de Todos, más que eso, (y de ahí mi eterna felicidad) me hizo su amigo.


4 comentarios:

  1. Rey : me encantó leer tus crónicas y particularmente esta porque creo que Vicente es una persona increíble, con una militancia y cpacidad de dar como pocas...

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  2. Hermano, muchas gracias por tu comentario en mi blog. Y en cuanto a esta entrada, me identifico plenamente con el comentario de nuestra querida hermana y amiga tucuviajera. Vicente es un gran artista, pero mejor persona. Sabe cultivar la amistad y no ahorra una palabra, una sonrisa, una canción para acercarse a todos sus amigos... inclusive los virtuales como yo. Un abrazo Rey y felicitaciones

    Carlos Eduardo

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  3. Emotiva crónica, visión humana y sensible. Gracias!!

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  4. Gracias si les gustó, les dejo unas letras del propio Vicente en el Blog, sobre la felicidad.

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