mayo 27, 2011

Cuando conocí a Raúl Torres...

Cuando empecé a rasgar la guitarra, un conocedor de la Trova me instruyó sobre los trovadores de mi ciudad: Lázaro Horta, los hermanos Aguiar, Luis Yaguno, entre más, Raúl Torres. No sabía de aquellos nombres, pero sí del último, el Candil... Se fue... Hojarasca... Regrésamelo todo... en fin, ese si lo conocía, al menos lo había escuchado.
Cuando comencé la Universidad en La Habana, en una peña unos amigos atrevidos se acercaron al recién llegado de España, Raúl Torres, y le pidieron que me escuchara, él me invitó a la escena, y como era en la propia Universidad, allí tenía un pequeño pero esforzado público que me aplaudía siempre.
Canté dos canciones en aquella ocasión a puro nervios, y no supe más.
No lo iba a saber nadie: al cabo de meses nos volvimos a encontrar Raúl y yo, y lo invité a un concierto mío y aceptó, luego él me invitó a uno suyo, y yo a uno mío, y él a otro...
A estas alturas ya conozco a todos los trovadores de la ciudad, los que cantan aún, los que cantan en otros Lares, los que no cantan y escriben, en fin, todos; pero con Raúl es algo especial, es como un hermano mayor que me enseña lo que debo y no bebo hacer nota a nota. Aquel amigo instructor también conoce a Raúl Torres, yo se lo presenté.




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