mayo 30, 2011

Cuando conocí a Pablo Milanés...

No quiero decir donde ni cuando, seguro preguntarán por qué.
Nunca había tenido la oportunidad de ver a Pablo en vivo, cantar, sonreír como si la vida fuera para eso, llorar con una canción de un amigo, hablar como el más agradecido y sincero ser humano. Tal día me lo presentaron, nos sentamos todos a escucharlo, estuve a dos metros de él, y pudo escuchar bien claro mi voz a la par de la suya, aunque casi susurraba para no estorbarlo... pasó una hora y dos, y se fue el tiempo egoísta, para atar a Pablo al reloj. “Bueno sigan ustedes” – dijo, se levantó, y se fue.
Realmente mágico. ¿Todavía preguntan el espacio?: Fue en las nubes.

mayo 27, 2011

Cuando conocí a Raúl Torres...

Cuando empecé a rasgar la guitarra, un conocedor de la Trova me instruyó sobre los trovadores de mi ciudad: Lázaro Horta, los hermanos Aguiar, Luis Yaguno, entre más, Raúl Torres. No sabía de aquellos nombres, pero sí del último, el Candil... Se fue... Hojarasca... Regrésamelo todo... en fin, ese si lo conocía, al menos lo había escuchado.
Cuando comencé la Universidad en La Habana, en una peña unos amigos atrevidos se acercaron al recién llegado de España, Raúl Torres, y le pidieron que me escuchara, él me invitó a la escena, y como era en la propia Universidad, allí tenía un pequeño pero esforzado público que me aplaudía siempre.
Canté dos canciones en aquella ocasión a puro nervios, y no supe más.
No lo iba a saber nadie: al cabo de meses nos volvimos a encontrar Raúl y yo, y lo invité a un concierto mío y aceptó, luego él me invitó a uno suyo, y yo a uno mío, y él a otro...
A estas alturas ya conozco a todos los trovadores de la ciudad, los que cantan aún, los que cantan en otros Lares, los que no cantan y escriben, en fin, todos; pero con Raúl es algo especial, es como un hermano mayor que me enseña lo que debo y no bebo hacer nota a nota. Aquel amigo instructor también conoce a Raúl Torres, yo se lo presenté.




La felicidad

por Vicente Feliú
(la foto es mi hermano, que es un niño feliz, y me hace feliz)

La felicidad es un buen hogar,
es llegar al final de la tarde
y ver televisión.
Salir a comer a algún restorán
y el domingo charlar con amigos
y un poco de ron.
La felicidad son los hijos que
tienen buen rendimiento y proponen
ser como papá.
La felicidad es un perro fiel
que te ata, te mata y te salva
de ser la verdad.

La felicidad es la soledad
de llegar al final de la tarde
y poseer al Sol,
salir a correr a ningún lugar
y topar con la muerte, con flores
y algún trovador.
La felicidad no se sabe bien
si anda en pacto con Dios, con el Diablo
o aún con los dos.
La felicidad es un gato fiel
que te ata, te mata y te salva
de ser la verdad

mayo 25, 2011

Cuando conocí a Vicente Feliú...

Soy matancero, una ciudad cubana rodeada de mar y donde se entrecruzan ríos y por supuesto sobran las playas (aunque se prefiere Varadero, que queda bien cerca). En el Museo Palacio de Junco, primero fundado después del triunfo del 59, ocurre un espacio mensual titulado “Invitación entre puentes”, dirigido por un amigo que me invita en disímiles ocasiones.
Cierta vez que me llamó, compartí junto a Vicente Feliú: lo traté de “usted”, por supuesto, pero él con su jovial carácter (dirá Aurora si miento), me insistió en que lo tuteara. Cantamos mucho, y le gustó una tal canción mía que no cito el título porque es intrascendente para el relato. Aquella noche no dormí, a tantas horas llamé a varios amigos para comentarle que en mi casa había cantado Vicente Feliú.
Paso a paso llegué a admirarlo más, a sentirme más cerca de él, a decirle “tú”, a escribirle frecuentemente, a respetarlo más como músico y como profe, a no faltar a sus citas, hasta le hice una canción.
Vicente prologó un modesto cancionero mío y me incluyó en el proyecto que coordina con el título de Canto de Todos, más que eso, (y de ahí mi eterna felicidad) me hizo su amigo.


mayo 23, 2011

Cuando conocí a Fidel Castro...

En mi adolescencia me gustaba jugar canicas (bolas) y por el mal cuidado de la higiene y no lavarme las manos, adquirí el virus de la hepatitis tipo A. Nunca he sido ducho en temas de salud y el médico me explicó sin detalles aquella enfermedad: “Un bichito te come el hígado, reposo absoluto”.
Durante ese descanso en cama me dediqué a la lectura.
Por cuestiones de trabajo mi madre iba a tener, otra vez, la oportunidad de ver a Fidel Castro que inauguraba una instalación petrolera en mi provincia, Matanzas. Nunca lo había visto de cerca, y le juré a mi madre hacer mucho reposo en el carro si me llevaba con ella a conocerlo.
Durante el discurso inaugural de Fidel salí del auto bajo un intenso sol y me acerqué a 20 metros de él; concluyó y le estrechó la mano a los presentes, a mí también.
Con mucho cansancio regresé a mis lecturas, pero orgulloso de haberle estrechado la mano a uno de los hombres mas brillantes del siglo XX y del XXI. No tenía idea si el “bichito” de mi hígado comprendía de política; si era de izquierda o culpaba a “Castro” por su mala vida, pero a la semana del suceso se estabilizó mi transaminasa: “El bichito dejó de comer”

mayo 17, 2011

Mi padre

Por estos días será más viejo mi padre.















La ley de la vida está diseñada para que los hijos vean a sus padres envejecer, pero yo no estoy preparado para eso. Dicen que me parezco a él y lo dudo, es un hombre ejemplar, digno de ser amado por los que lo rodean.















Si acaso llegara a cumplir su edad, quisiera sin dudas, parecerme espiritualmente a él.
Felicidades mi viejo.

mayo 06, 2011

El teatro de la vida: los medios

“La verdad absoluta no existe”, o al menos eso nos enseña el estudio de la filosofía o cualquier otra ciencia social desde su surgimiento y en el desarrollo de las mismas. Sin embargo, el ciudadano promedio mundial, en pleno siglo XXI, refuta inconcientemente la frase citada al inicio de este párrafo para creerse (y de ahí el título) la única verdad que traen televisoras, agencias o periódicos: manipulación.
Los medios de comunicación masiva (MCM) son capaces de llevar productos de todo tipo a cualquier lugar del planeta, sobre todo en tiempos donde el desarrollo tecnológico rebasa las perspectivas platónicas o aristotélicas sobre el futuro. La televisión es, en mi opinión, el medio más influyente en los criterios y formas de pensar de los receptores, evidentemente por sus características (ejemplifico más adelante).
La manipulación se basa en conocer y entender las personalidades del o los grupos a los cuales va dirigido el mensaje, se trata de explotar la esencia de los seres humanos: el que pretende introducir o modificar un criterio generalizado en la población sobre un tema (sea cual sea) tiene más éxito si utiliza un lenguaje sencillo para un fácil entendimiento, si es capaz de conmover la sensibilidad del receptor y si es entregado a la estética; el premio de una pieza musical o un acto son los aplausos; de los medios, son el público manejado. Por tanto, justifico que la televisión posee más recursos para elaborar un mensaje” manipulador” con estas particularidades, además lo espectacular que resulta “la caja cuadrada”, se convierte en el medio más masivo entre los masivos (valga la redundancia).
Nos engaña la idea de que hacemos lo correcto cuando preferimos un criterio de los medios por encima de otros, nunca elegimos, uno nos manipula mejor, y gana.
La diferencia está marcada en la capacidad de comprender la naturaleza manejadora de los medios, en el “teatro de la vida” hay que cambiar nuestro papel.
Pero aunque escriba esta nota, que en general, se encamina en la crítica a los MCM, aunque reconozca que se nos presenta un mundo siempre manipulado en las noticias (en menor o mayor grado), aunque sepamos que la ficción y la actuación existen como realidad en algunos noticieros, todavía creemos (y creeremos) en uno u otro medio de comunicación.
Aplausos y créditos.

mayo 03, 2011

El sitio para ser feliz

La pregunta se repite, ¿dónde buscar la felicidad?..., y si realmente existe probabilidad de encontrarla. Todos coinciden en que la felicidad constituye la idea suprema del hombre. Cada individuo actúa con el propósito claro de llegar a ese punto de éxtasis, sobre cómo hacerlo, científicos especulan y formulan teorías que lejos de acercarnos a la intención ubican al hombre en polos contradictorios, y la interrogante se torna un conflicto.
El concepto práctico de “felicidad” varía en los individuos en cuanto a sexo, raza, edad, preferencias, y ésta condicionada, además, por las circunstancias externas, sin ser esas definitorias. Sería descabellado plantear un momento donde pudiéramos encontrar la felicidad, porque incluiríamos todas las actividades y formas de vida del ser humano. Si generalizamos la pregunta ¿qué es la felicidad?, obviaríamos las particularidades de cada persona, y esas son fundamentales para definir cuando se es feliz o no.
Según la pirámide de necesidades de Maslow, la felicidad es semejante a la Autorrealización, y se logra, escalonadamente, teniendo como base la Fisiología (respiración, descanso, sexo, etc.); la Seguridad (implica la seguridad familiar, en el centro de trabajo); la Afiliación (la amistad, la pareja); el Reconocimiento (la aceptación en la sociedad) y finalmente llegamos a la cumbre piramidal sin prejuicios y aceptando la realidad de nuestra vida. Analizando paso a paso la gráfica muchos se identifican en ella, y a la vez se preguntarán: ¿por qué aún, no somos felices?
Desde un enfoque religioso, podríamos justificar nuestra infelicidad, si partimos que solo alcanzaremos el embeleso uniéndonos a Dios, y definimos felicidad como la obtención definitiva de la plenitud y el estado de satisfacción de todo tipo de necesidades, alcanzable sólo en ese grado después de la muerte.
Aristóteles está de acuerdo en llamar “felicidad” a la unidad presupuesta de los fines humanos, el bien supremo, el fin último, pero es difícil definirla y describirla. De ahí se aprecia la divergencia de opiniones respecto a cómo entender la felicidad; placer para algunos; honores, para otros; riqueza, de acuerdo a otros puntos de vista. Sin embargo, para Aristóteles, estos son solo bienes externos, que ayudan al hombre a acercarse a la felicidad, ella con características propias, se basa en sí misma para ser perfecta. La felicidad no se alcanza por el placer, la riqueza ni el honor, pudieran ser el medio, pero nunca el fin.
Según la Teoría de la Felicidad Cuantizada, todos los individuos son igual de felices y al final de sus vidas todos habrán vivido una cierta cantidad de felicidad que se compensará con su propia infelicidad vivida lográndose como resultado un balance total neutro en cada uno de los seres (balance de felicidad a la hora de nuestra muerte = 0).
El hombre seguirá tratando de encontrar la manera de llegar a la cima piramidal, y hasta entonces la pregunta tiene su respuesta… en –ningún- cualquier lugar.

mayo 01, 2011

1ro de mayo en Cuba

El primero de mayo las calles de mi país se abarrotan de personas con banderas y carteles, son felices... y yo; esta mañana caminé junto a todos: los jóvenes, los niños y los trabajadores. Grité cada canción en las calles y regresé a casa. Si acaso alguien dudara de los hechos, pregúntenle a cualquier cubano.


La letra de una canción...

El tema que pidas
Rey Montalvo - 2009

Buscando lugares para recordar:
los mismos amigos, la misma canción.
Llevé la guitarra, dos letras de más.
“No importa” – me dices – “sin afinación”.

Y busco en la mente el mismo momento,
que años atrás no podía olvidar.

Empiezo a fingir, reviso el glosario,
encuentro peleas, no el aniversario.
Ni aquel tema triste que dices cantaba
cuando me conociste y te enamoraba.

Esperas sentada en la misma piedra,
sentir el acorde que estremezca la tierra

Yo acorralado, - digo - “te quiero,
el tema que pidas cantaré”.